1 de Marzo: SÁBADO – 3ª SEMANA DE CUARESMA
Os 6,1-6 / Sal 50 / Lc 18, 9-14
Morado
Salmo Responsorial: Del salmo 50
R. Misericordia quiero y no sacrificios,
dice el Señor.
– Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí
y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados. R.
– Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios y si te ofreciera
un holocausto no te agradaría. Un corazón contrito te presento, y a un corazón contrito tú nunca lo desprecias. R.
– Señor, por tu bondad, apiádate de Sión, edifica de nuevo sus
murallas. Te agradarán entonces los sacrificios justos, ofrendas y holocaustos. R.
2 de Marzo: CUARTO DOMINGO DE CUARESMA
1Sm 16, 1b.6-7.10-13a / Sal 22 / Ef 5, 8-14 / Jn 9, 1-41 Morado
5. Oración Colecta
+ Oremos: Dios nuestro, que has reconciliado contigo a la humanidad entera
por medio de tu Hijo, concede al pueblo cristiano prepararse con fe viva y entrega generosa a celebrar las fiestas de la Pascua.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
6. Primera Lectura: 1Sm 16, 1b.6-7.10-13ª
Lectura del primer libro de Samuel
El Señor dijo a Samuel:
Anda, llena de aceite tu cuerno, que quiero que vayas a la casa de Jesé, el
de Belén, porque ya escogí como rey a uno de sus hijos.
Cuando ellos llegaron, Samuel vio a Eliab y pensó: “Con toda seguridad
este es el hombre que el Señor ha escogido como rey.”
Pero el Señor le dijo: “No te fijes en su apariencia ni en su elevada
estatura, pues yo lo he rechazado. No se trata de lo que el hombre ve; pues el hombre se fija en las apariencias, pero yo
me fijo en el corazón.”
Jesé presentó a Samuel siete de sus hijos, pero Samuel tuvo que decirle que
a ninguno de ellos lo había elegido el Señor. Finalmente le preguntó: — ¿No tienes más hijos?
—Falta el más pequeño, que es el que cuida el rebaño —respondió Jesé.
—Manda a buscarlo —dijo Samuel—, porque no comenzaremos la
ceremonia hasta que él llegue.
Jesé lo mandó llamar. Y el chico era de piel sonrosada, agradable y bien parecido.
Entonces el Señor dijo a Samuel: —Este es. Así que levántate y conságralo
como rey.
En seguida Samuel tomó el recipiente con aceite, y en presencia de sus hermanos
consagró como rey al joven, que se llamaba David. A partir de aquel momento, el espíritu del Señor se apoderó de él. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
7. Salmo Responsorial: Del salmo 22
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
– El Señor es mi pastor, nada
me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. R.
– Por ser un Dios fiel a sus
promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara
y tu cayado me dan seguridad. R.
– Tú mismo me preparas la
mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. R.
– Tu bondad y tu misericordia
me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término. R.
8. Segunda Lectura: Ef 5, 8-14
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
Hermanos: Ustedes antes vivían en la oscuridad, pero ahora, por estar unidos
al Señor, viven en la luz. Pórtense como quienes pertenecen a la luz, pues la luz produce toda una cosecha de bondad, rectitud
y verdad. Examinen siempre qué es lo que agrada al Señor. No compartan la conducta estéril de los que son de la oscuridad;
más bien sáquenla a la luz. Pues hasta vergüenza da hablar de lo que ellos hacen en secreto; pero cuando todas las cosas son
puestas al descubierto por la luz, quedan en claro, porque todo lo que se deja poner en claro, participa de la luz. Por eso se dice: “Despierta, tú que duermes; levántate de entre los muertos, y Cristo te alumbrará.”
Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
9. Aclamación: Tu Palabra me da vida
u otra.
10. Evangelio: Jn 9, 1-11.16.24-38
† Lectura del Evangelio según san Juan
Al salir, Jesús vio a su paso a un hombre que había nacido ciego. Sus discípulos
le preguntaron:
—Maestro, ¿por qué nació ciego este hombre? ¿Por el pecado de sus padres,
o por su propio pecado?
Jesús les contestó:
—Ni por su propio pecado ni por el de sus padres; fue más bien para que
en él se demuestre lo que Dios puede hacer. Mientras es de día, tenemos que hacer el trabajo del que me envió; pues viene
la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en este mundo, soy la luz del mundo.
Después de haber dicho esto, Jesús escupió en el suelo, hizo con la saliva
un poco de lodo y se lo untó al ciego en los ojos. Luego le dijo:
—Ve a lavarte al estanque de Siloé
(que significa: “Enviado”).
El ciego fue y se lavó, y cuando regresó ya podía ver. Los vecinos y los que
antes lo habían visto pedir limosna se preguntaban:
— ¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?
Unos decían: —Sí, es él.
Otros decían: —No, no es él, aunque se le parece.
Pero él mismo decía: —Sí, yo soy.
Entonces le preguntaron: — ¿Y cómo es que ahora puedes ver?
Él les contestó: —Ese hombre que se llama Jesús hizo lodo, me lo untó
en los ojos, y me dijo: ‘Ve al estanque de Siloé, y lávate.’ Yo fui, y en cuanto me lavé, pude ver.
Algunos fariseos dijeron: —El que hizo esto no puede ser de Dios, porque
no respeta el sábado.
Pero otros decían: — ¿Cómo puede hacer estas señales milagrosas, si es
pecador?
Los judíos volvieron a llamar al que había sido ciego, y le dijeron:
—Dinos la verdad delante de Dios. Nosotros sabemos que
ese hombre es pecador.
Él les contestó: —Si es pecador, no lo sé. Lo que sí sé es que yo era
ciego y ahora veo.
Volvieron a preguntarle: — ¿Qué te hizo? ¿Qué hizo para darte la vista?
Les contestó: —Ya se lo he dicho, pero no me hacen caso. ¿Por qué quieren
que se lo repita? ¿Es que también ustedes quieren seguirlo?
Entonces lo insultaron, y le dijeron: —Tú serás discípulo de ese hombre;
nosotros somos discípulos de Moisés. Y sabemos que Dios le habló a Moisés, pero de ese no sabemos ni siquiera de dónde ha
salido.
El hombre les contestó: — ¡Qué cosa tan rara! Ustedes no saben de dónde
ha salido, y en cambio a mí me ha dado la vista. Bien sabemos que Dios no escucha a los pecadores; solamente escucha a los
que lo adoran y hacen su voluntad. Nunca se ha oído decir de nadie que diera la vista a una persona que nació ciega. Si este
hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada.
Le dijeron entonces: —Tú, que naciste lleno de pecado, ¿quieres darnos
lecciones a nosotros?
Y lo expulsaron de la sinagoga.
Jesús oyó decir que habían expulsado al ciego; y cuando se encontró con él,
le preguntó: — ¿Crees tú en el Hijo del hombre?
Él le dijo: —Señor, dime quién es, para que yo crea en él.
Jesús le contestó: —Ya lo has visto: soy yo, con quien estás hablando.
Entonces el hombre se puso de rodillas delante de Jesús, y le dijo:
—Creo, Señor. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
13. Oración de los Fieles
+ Oremos hermanos y hermanas, al Señor, que no desea la muerte del pecador
sino que se convierta y viva, y pidámosle que tenga misericordia de su pueblo penitente. Respondemos
todos: R. Escúchanos, Padre.
– Para que Dios aumente la fe y
fortalezca la voluntad de los que se preparan a recibir en estos días cuaresmales el sacramento de la penitencia, y les conceda
un verdadero arrepentimiento de sus culpas, roguemos al Señor. R.
– Para que el Señor abra la inteligencia
y el corazón de los incrédulos, de manera que lleguen al conocimiento de la verdad, y en la fe encuentren aquel descanso que
tanto desea su corazón, roguemos al Señor. R.
– Para que Dios conceda su ayuda
a los enfermos, a los pobres, a los que se sienten tentados, y a todos aquellos que con su sufrimiento participan de la cruz
de Cristo, roguemos al Señor. R.
– Para que todos nosotros perseveremos
en el esfuerzo cuaresmal y lleguemos, purificados e iluminados, a las fiestas de Pascua que se acercan, roguemos al Señor.
R.
+ Oremos: Dios rico en misericordia, que acoges con el abrazo del perdón a
tus hijos que arrepentidos retornan a ti, escucha nuestras oraciones, perdona nuestros pecados y revístenos con vestiduras
de fiesta para que podamos participar en el banquete pascual. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
21. Oración después de la Comunión
+ Dios nuestro, luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, ilumina
nuestros corazones con el resplandor de tu gracia, para que nuestros pensamientos te sean agradables y te amemos con toda
sinceridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
3 de Marzo: LUNES – 4ª SEMANA CUARESMA
Is 65, 17-21 /Sal 29 / Jn 4,43-54
Morado
Salmo Responsorial: Del salmo 29
R. Te ensalzaré, Señor, porque me has
librado.
– Te
ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.
– Tañed
para el Señor, fieles suyos; dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto por la mañana el júbilo. R.
– Escucha,
Señor, y ten piedad de mí; Señor socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío te daré gracias por siempre. R.
4
de Marzo: MARTES – 4ª SEMANA DE CUARESMA
Ez 47, 1-9.12 / Sal 45 / Jn 5, 1-3a.5-16
Morado
Salmo Responsorial: Del salmo 45
R. Con nosotros está Dios, el Señor.
– Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, quien en todo peligro
nos socorre. Por eso no tememos, aunque tiemble, y aunque al fondo del mar caigan los
montes. R.
– Un río alegra a la ciudad de Dios, su morada el Altísimo hace
santa. Teniendo a Dios Jerusalén no teme, porque Dios la protege desde el alba. R.
– Con nosotros está Dios, el Señor; el Dios de Israel es nuestra
defensa. Vengan a ver las cosas sorprendentes que ha hecho el Señor sobre la tierra. R.
5 de Marzo: MIÉRCOLES – 4ª SEMANA DE
CUARESMA
Is 49, 8-15/ Sal 144 / Jn 5,17-30
Morado
Salmo Responsorial: Del salmo 144
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
– El Señor es compasivo y misericordioso, lento
para enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas sus criaturas. R.
– El Señor es siempre fiel a sus palabras y bondadoso en todas
sus acciones. Da su apoyo el Señor al que tropieza y al agobiado alivia. R.
– Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de
amor todas sus obras. No está lejos de aquéllos que lo
buscan; muy cerca está el Señor, de quien lo invoca. R.
6 de Marzo: JUEVES – 4ª SEMANA DE CUARESMA
Ex 32,7-14/Sal 105/ Jn 5,31-47
Morado
Salmo Responsorial: Del salmo 105
R. Perdona, Señor, las culpas de tu
pueblo.
– En el Horeb hicieron un becerro, un ídolo de oro, y lo adoraron.
Cambiaron al Dios que era su gloria por la imagen de un buey que come pasto. R.
– Se olvidaron del Dios que los salvó, y que hizo portentos en
Egipto, en la tierra de Cam, mil maravillas, y en las aguas del mar Rojo, sus prodigios. R.
– Por eso hablaba Dios de aniquilarlos; pero Moisés, que era su
elegido, se interpuso, a fin de que, en su cólera, no fuera el Señor a destruirlos. R.
7 de Marzo: VIERNES – 4ª SEMANA DE CUARESMA
Sab 2, 1a.12-22 / Sal 33 / Jn 7, 1-2.10.25-30
Morado
Salmo Responsorial: Del Salmo 33
R. El Señor está cerca de los atribulados.
– El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra
su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias. R.
– El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo librará el Señor. R.
– Él cuida de todos sus huesos, y ni uno solo se quebrará. El Señor
redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a él. R.
8 de Marzo: SÁBADO – 4ª SEMANA DE CUARESMA
Jr 11, 18-20 / Sal 7 / Jn 7, 40-53
Morado
Salmo Responsorial: Del salmo 7
R. En ti, Señor, me refugio.
– En
ti, Dios mío, me refugio: de mis perseguidores, sálvame. No permitas que algunos, como fieras, me destrocen y nadie me rescate.
R.
– Tú
que llegas, Señor, a lo más hondo del corazón humano, tú júzgame, Señor, según mis méritos; conforme a mi inocencia, da tu
fallo. Apoya al hombre recto, por fin a la maldad de los malvados. R.
– Tengo
mi escudo en Dios, que salva a los de recto corazón. Alabaré al Señor por su justicia y cantaré el nombre del altísimo. R.
9 de Marzo: QUINTO DOMINGO DE CUARESMA
Ez 37, 12-14 / Sal 129 / Rm 8, 8-11 / Jn 11, 1-45 Morado
5. Oración Colecta
+ Oremos: Ven, Señor, en nuestra ayuda, para que podamos vivir y actuar siempre
con aquel amor que impulsó a tu Hijo a entregarse por nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
6. Primera Lectura: Ez 37, 12-14
Lectura del libro del profeta Ezequiel
Pues bien, háblales en mi nombre, y diles: ‘Esto dice el Señor: Pueblo
mío, voy a abrir las tumbas de ustedes; voy a sacarlos de ellas y a hacerlos volver a la tierra de Israel. Y cuando
yo abra sus tumbas y los saque de ellas, reconocerán ustedes, pueblo mío, que yo soy el Señor. Yo pondré en ustedes mi aliento
de vida, y ustedes revivirán; y los instalaré en su propia tierra. Entonces sabrán que yo, el Señor, lo he dicho y lo he hecho.
Yo, el Señor, lo afirmo.’ ” Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
7. Salmo Responsorial: Del salmo 129
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
– Desde el abismo de mis pecados clamo a ti, Señor; escucha mi
clamor; estén atentos tus oídos a mi voz suplicante. R.
– Si conservaras el recuerdo de las culpas, Señor, ¿quién habría
que se salvara? Pero de ti procede el perdón, por eso con amor te veneramos. R.
– Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su Palabra; mi
alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora. R.
– Porque del Señor viene la misericordia, la abundancia de la redención;
y él redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades. R.
8. Segunda Lectura: Rm 8, 8-11
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los
Romanos
Hermanos: los que viven según las inclinaciones de la naturaleza débil no pueden
agradar a Dios.
Pero ustedes ya no viven según esas inclinaciones, sino según el Espíritu,
puesto que el Espíritu de Dios vive en ustedes. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo vive
en ustedes, el espíritu vive porque Dios los ha hecho justos, aun cuando el cuerpo esté destinado a la muerte por causa del
pecado. Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús vive en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo dará nueva vida a sus
cuerpos mortales por medio del Espíritu de Dios que vive en ustedes. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
9. Aclamación: Tu Palabra me da vida
u otra.
10. Evangelio: Jn 11, 1-4.7.11.17-29.32-35.38-45
† Lectura del Evangelio según san Juan
Había un hombre enfermo que se llamaba Lázaro, natural de Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. Esta María, que era hermana de Lázaro, fue la que derramó perfume
sobre los pies del Señor y los secó con sus cabellos. Así pues, las dos hermanas mandaron a decir a Jesús: —Señor, tu
amigo querido está enfermo.
Jesús, al oírlo, dijo: —Esta enfermedad no va a terminar en muerte, sino
que ha de servir para mostrar la gloria de Dios, y también la gloria del Hijo de Dios.
Después dijo a sus discípulos: —Vamos otra vez a Judea.
Después añadió: —Nuestro amigo Lázaro se ha dormido, pero voy a despertarlo.
Al llegar, Jesús se encontró con que ya hacía cuatro días que Lázaro había
sido sepultado. Betania se hallaba cerca de Jerusalén, a unos
tres kilómetros; y muchos de los judíos habían ido a visitar a Marta y a María, para consolarlas por la muerte de su hermano.
Cuando Marta supo que Jesús estaba llegando, salió a recibirlo; pero María se quedó en la casa, Marta le dijo a Jesús: —Señor,
si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero
yo sé que aun ahora Dios te dará
todo lo que le pidas.
Jesús le contestó: —Tu hermano volverá a vivir.
Marta le dijo: —Sí, ya sé que volverá a vivir cuando los muertos resuciten,
en el día último.
Jesús le dijo entonces:
—Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
y todo el que todavía está vivo y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?
Ella le dijo: —Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios,
el que tenía que venir al mundo.
Después de decir esto, Marta fue a llamar a su hermana María, y le dijo en
secreto: —El Maestro está aquí y te llama.
Tan pronto como lo oyó, María se levantó y fue a ver a Jesús. Cuando María
llegó a donde estaba Jesús, se puso de rodillas a sus pies, diciendo: —Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Jesús, al ver llorar a María y a los judíos que habían llegado con ella, se
conmovió profundamente y se estremeció, y les preguntó:
— ¿Dónde lo sepultaron?
Le dijeron: —Ven a verlo, Señor.
Y Jesús lloró.
Jesús, otra vez muy conmovido, se acercó a la tumba. Era una cueva, cuya entrada estaba tapada con una piedra. Jesús dijo: —Quiten
la piedra.
Marta, la hermana del muerto, le dijo:
—Señor, ya huele mal, porque hace cuatro días que murió.
Jesús le contestó:
— ¿No te dije que, si crees, verás la gloria de Dios?
Quitaron la piedra, y Jesús, mirando al cielo, dijo:
—Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo sé que siempre me
escuchas, pero lo digo por el bien de esta gente que está aquí, para que crean que tú me has enviado.
Después de decir esto, gritó: — ¡Lázaro, sal de ahí!
Y el que había estado muerto salió, con las manos y los pies atados con vendas
y la cara envuelta en un lienzo. Jesús les dijo:
—Desátenlo y déjenlo ir.
Por esto creyeron en Jesús muchos de los judíos que habían ido a acompañar
a María y que vieron lo que él había hecho. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
13. Oración de los Fieles
+ Oremos, amados hermanos y hermanas, y pidamos la misericordia del Señor para
que, compadeciéndose de su pueblo penitente, escuche nuestras plegarias. Respondemos todos:
R. Por misericordia, Señor, escúchanos.
– Para que el Redentor del mundo,
que se entregó a la muerte para vivificar a su pueblo, libere a la
Iglesia de todo mal, roguemos al Señor. R.
– Para que el Redentor, que oró
en la cruz por quienes lo crucificaban, interceda ante el Padre por los pecadores, roguemos al Señor. R.
– Para que el Redentor del mundo,
que experimentó en la cruz el sufrimiento y la angustia, se compadezca de los
que sufren, les dé fortaleza y paciencia y ponga fin a sus dolores, roguemos al Señor. R.
– Para que el Redentor del mundo
nos consuele a nosotros, sus siervos, que en estos días nos disponemos a recordar con veneración su cruz y nos reconforte
con la fuerza de su resurrección, roguemos al Señor. R.
+ Oremos: Dios de bondad, que quieres renovar en Cristo el universo entero,
contempla nuestra miseria y, puesto que enviaste a tu Hijo al mundo no para condenarlo, sino para salvarlo, escucha nuestras
oraciones, perdona nuestras culpas y haz que renazca en nuestros corazones la alegría de una vida nueva y exultante. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
21. Oración después de la Comunión
+ Concédenos, Dios todopoderoso, a cuantos participamos del Cuerpo de tu Hijo,
vivir siempre como miembros suyos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
10 de Marzo: LUNES – 5ª SEMANA DE CUARESMA
Dn 13,41-62 / Sal 22 / Jn 8,12-20
Morado
Salmo Responsorial: Del salmo 22
R. Aunque
camine por cañadas oscuras, nada temo porque tú vas
Conmigo.
– El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me hace
recostar. R.
– Me conduce hacia fuentes tranquilas. y repara mis fuerzas. Me
guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. R.
– Preparas una mesa ante mí enfrente de mis enemigos; me unges
la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.
– Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi
vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R.
11 de Marzo: MARTES – 5ª SEMANA DE CUARESMA
Nm 21,4-9 /Sal 101 / Jn 8, 21-30
Morado
Salmo Responsorial: Del salmo 101
R. Señor, escucha mi plegaria.
– Señor, escucha mi plegaria; que a tu presencia lleguen mis clamores.
El día de la desgracia, Señor, no me abandones. Cuando te invoque, escúchame y enseguida respóndeme. R.
– Cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso, cuando
oiga el clamor del oprimido y no se muestre a sus plegarias sordo, entonces al Señor temerán todos los pueblos y su gloria
verán los poderosos. R.
– Esto se escribirá para el futuro y alabará al Señor el pueblo
nuevo, porque el Señor, desde su altura santa, ha mirado a la tierra desde el cielo, para oír los gemidos del cautivo y librar
de la muerte al prisionero. R.
12 de Marzo: MIÉRCOLES – 5ª SEMANA DE
CUARESMA
Dn 3, 14-20.91-92.95 / Dn 3 / Jn 8, 31-42
Morado
Salmo Responsorial: Daniel 3
R. Bendito seas, Señor, para siempre.
– Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu nombre santo y glorioso. R.
– Bendito seas en tu templo santo y glorioso. Bendito seas en el
trono de tu reino. R.
– Bendito eres tú, Señor, que penetras con tu mirada los abismos
y te sientas en un trono rodeado de querubines. Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo. R.
13 de Marzo: JUEVES – 5ª SEMANA DE CUARESMA
Gn 17, 3-9 / Sal 104 / Jn 8,51-59
Morado
Salmo Responsorial: Del salmo 104
R. El Señor nunca olvida sus promesas.
– Recurran al Señor y a su poder, búsquenlo sin descanso. Recuerden
los prodigios que él ha hecho, sus portentos y oráculos. R.
– Descendientes de Abrahán su servidor, estirpe de Jacob, su predilecto,
escuchen: el Señor es nuestro Dios y gobiernan la tierra sus decretos. R.
– Ni aunque transcurran mil generaciones, se olvidará el Señor
de sus promesas, de la alianza pactada con Abrahán, del juramento a Isaac, que un día le hiciera. R.
14 de Marzo: VIERNES – 5ª SEMANA DE
CUARESMA
Jr 20, 10-13/Sal 17/ Jn 10,31-42
Morado
Salmo Responsorial: Del salmo 17
R. Sálvame, Señor, en el peligro.
– Yo te amo, Señor, tú eres
mi fuerza, el Dios que me protege y me libera. R.
– Tú eres mi refugio, mi salvación, mi escudo, mi castillo. Cuando invoqué al Señor de mi esperanza,
al punto me libró de mi enemigo. R.
– Olas mortales me cercaban,
torrentes destructores me envolvían; me alcanzaban las redes del abismo
y me ataban los lazos de la muerte. R.
– En el peligro invoqué al Señor,
en mi angustia le grité a mi Dios; desde su templo, él escuchó mi voz
y mi grito llegó a sus oídos. R.
15 de Marzo: SÁBADO – 5ª SEMANA DE CUARESMA
Ez 37,21-28/ Jer 31 /Jn 11,45-56
Morado
Salmo Responsorial: Jeremías 31
R. El Señor cuidará a su pueblo como
un pastor a su rebaño.
– Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, anúncienla aun en las
islas más remotas: El que dispersó a Israel lo reunirá y lo cuidará como el pastor a su rebaño. R.
– Porque el Señor redimió a Jacob
y lo rescató de las manos del poderoso. Ellos vendrán para aclamarlo al monte Sión
y vendrán a gozar de los bienes del Señor. R.
– Entonces se alegrarán danzando; se sentirán felices jóvenes y
viejos, porque yo convertiré su tristeza en alegría, los llenaré de gozo y aliviaré
sus penas. R.
16 de Marzo: DOMINGO DE RAMOS
Is 50, 4-7 / Sal 21 / Flp 2, 6-11
/ Mt 26, 14-75; 27, 1-54 Rojo
Procesión con los Ramos
Se reúnen
en un lugar conveniente, fuera del Templo.
Queridos hermanos y hermanas: Desde el principio de la Cuaresma nos venimos
preparando con obras de penitencia y caridad.
Hoy, cercana ya la noche de Pascua, en comunión con toda la Iglesia, nos reunimos
para iniciar la celebración de los misterios de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo. Acompañemos con fe y devoción a nuestro
Salvador en su entrada a la ciudad santa, para que participando ahora de su cruz, merezcamos un día tener parte en la Resurrección.
Se hace
la siguiente oración sobre los Ramos:
Oremos: Dios todopoderoso y eterno, dígnate bendecir † estos ramos y,
a cuantos acompañamos jubilosos a Cristo, nuestro rey y Señor, concédenos reunirnos contigo en la Jerusalén del cielo. Por
Jesucristo nuestro Señor. Amén.
En silencio,
rocía con agua bendita los ramos
Luego se
proclama el Evangelio de la entrada del Señor.
Lectura del Evangelio según san Mateo. (21, 1-11)
Cuando ya estaban cerca de Jerusalén y habían llegado a Betfagé, al Monte de
los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos, diciéndoles:
—Vayan a la aldea que está enfrente. Allí encontrarán una burra atada,
y un burrito con ella. Desátenla y tráiganmelos. Y si alguien les dice algo, díganle que el Señor los necesita y que en seguida
los devolverá.
Esto sucedió para que se cumpliera lo que dijo el profeta, cuando escribió:
“Digan a la ciudad de Sión: ‘Mira, tu Rey viene a ti, humilde, montado en un burro, en un burrito, cría de una
bestia de carga.’ ”
Los discípulos fueron e hicieron lo que Jesús les había mandado. Llevaron la
burra y su cría, echaron sus capas encima de ellos, y Jesús montó. Había mucha gente. Unos tendían sus capas por el camino,
y otros tendían ramas que cortaban de los árboles. Y tanto los que iban delante como los que iban detrás, gritaban:
— ¡Hosanna al Hijo del rey David! ¡Bendito el que viene en el nombre
del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
Cuando Jesús entró en Jerusalén, toda la ciudad se alborotó, y muchos preguntaban:
— ¿Quién es este?
Y la gente contestaba: —Es el profeta Jesús, el de Nazaret de Galilea.
Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Luego se
va en procesión hacia el Templo.
5. Oración Colecta
+ Oremos: Dios todopoderoso y eterno, tú quisiste que nuestro Salvador se hiciese
hombre y muriese en la cruz, para mostrar a la humanidad el ejemplo de una vida sumisa a tu voluntad; concédenos que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio, para que, desde ahora participemos en su gloriosa
resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
6. Primera Lectura: Is 50, 4-7
Lectura del libro del profeta Isaías
El Señor me ha instruido para que yo consuele a los cansados con palabras de
aliento.
Todas las mañanas me hace estar atento para que escuche dócilmente.
El Señor me ha dado entendimiento, y yo no me he resistido ni le he vuelto
las espaldas.
Ofrecí mis espaldas para que me azotaran y dejé que me arrancaran la barba.
No retiré la cara de los que me insultaban y escupían.
El Señor es quien me ayuda: por eso no me hieren los insultos; por eso me mantengo
firme como una roca, pues sé que no quedaré en ridículo. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
7. Salmo Responsorial: Del salmo 21
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
abandonado?
– Al verme se burlan de mí, hacen muecas, mueven la cabeza:
«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre si tanto lo quiere».
R.
– Me acorrala una jauría de perros, me rodea una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos. R.
– Se reparten mi ropa, echan
a suerte mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.
– Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alábenlo; linaje de Jacob, glorifíquenlo; témanlo, linaje de
Israel. R.
8. Segunda Lectura: Flp 2, 6-11
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses
Tengan unos con otros la manera de pensar propia de quien está unido a Cristo
Jesús, el cual: Aunque existía con el mismo ser de Dios, no se aferró a su igualdad con él, sino que renunció a lo que era
suyo y tomó naturaleza de siervo. Haciéndose como todos los hombres y presentándose como un hombre cualquiera, se humilló
a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, hasta la muerte en la cruz.
Por eso Dios le dio el más alto honor y el más excelente de todos los nombres,
para que, ante ese nombre concedido a Jesús, doblen todos las rodillas en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, y
todos reconozcan que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
9. Aclamación: Tu Palabra me da vida
u otra.
10. Evangelio: Mt 26, 14-16.20-21.30-34.40-41.46-50.56b-27,2.11-14.22-40.45-54
† Pasión de nuestro Señor
Jesucristo según san Mateo.
N. Uno de los doce discípulos, el que se llamaba Judas Iscariote, fue a ver
a los jefes de los sacerdotes y les dijo:
P. — ¿Cuánto me quieren dar, y yo les entrego a Jesús?
N. Ellos le pagaron treinta monedas de plata. Y desde entonces Judas anduvo
buscando el momento más oportuno para entregarles a Jesús.
Cuando llegó la noche, Jesús estaba a la mesa con los doce discípulos; y mientras
comían, les dijo:
† —Les aseguro que uno de ustedes me va a traicionar.
N. Después de cantar los salmos, se fueron al Monte de los Olivos. Y Jesús
les dijo:
† —Todos ustedes van a perder su fe en mí esta noche. Así lo dicen
las Escrituras: ‘Mataré al pastor, y las ovejas se dispersarán.’ Pero cuando yo resucite, los volveré a reunir
en Galilea.
N. Pedro le contestó:
P. —Aunque todos pierdan su fe en ti, yo no la perderé.
N. Jesús le dijo:
P. —Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo, me negarás tres veces.
N. Luego volvió a donde estaban los discípulos, y los encontró dormidos. Le
dijo a Pedro:
† — ¿Ni siquiera una hora pudieron ustedes mantenerse despiertos
conmigo? Manténganse despiertos y oren, para que no caigan en tentación. Ustedes tienen buena voluntad, pero son débiles. Levántense, vámonos; ya se acerca el que me traiciona.
N. Todavía estaba hablando Jesús, cuando Judas, uno de los doce discípulos,
llegó acompañado de mucha gente armada con espadas y con palos. Iban de parte de los jefes de los sacerdotes y de los ancianos
del pueblo. Judas, el traidor, les había dado una contraseña, diciéndoles: “Al que yo bese, ese es; arréstenlo.”
Así que, acercándose a Jesús, dijo:
P. — ¡Buenas noches, Maestro!
N. Y lo besó. Jesús le contestó:
† —Amigo, adelante con tus planes.
N. Entonces
los otros se acercaron, echaron mano a Jesús y lo arrestaron.
En aquel momento, todos los discípulos dejaron solo a Jesús y huyeron.
Los que habían arrestado a Jesús lo llevaron a la casa de Caifás, el sumo sacerdote,
donde los maestros de la ley y los ancianos estaban reunidos. Pedro lo siguió de lejos hasta el patio de la casa del sumo
sacerdote. Entró, y se quedó sentado con los guardianes del templo, para ver en qué terminaría todo aquello.
Los jefes de los sacerdotes y toda la Junta Suprema buscaban alguna prueba
falsa para condenar a muerte a Jesús, pero no la encontraron, a pesar de que muchas personas se presentaron y lo acusaron
falsamente. Por fin se presentaron dos más, que afirmaron:
P. —Este hombre dijo: ‘Yo puedo destruir el templo de Dios y volver
a levantarlo en tres días.
N. Entonces el sumo sacerdote se levantó y preguntó a Jesús:
P. — ¿No contestas nada? ¿Qué es esto que están diciendo contra ti?
N. Pero Jesús se quedó callado. El sumo sacerdote le dijo:
P. —En el nombre del Dios viviente te ordeno que digas la verdad. Dinos
si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.
N. Jesús le contestó:
† —Tú lo has dicho. Y
yo les digo también que ustedes van a ver al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso, y viniendo en las nubes
del cielo.
N. Entonces el sumo sacerdote se rasgó las ropas en señal de indignación, y
dijo:
P. — ¡Las palabras de este hombre son una ofensa contra Dios! ¿Qué necesidad
tenemos de más testigos? Ustedes han oído sus palabras ofensivas; ¿qué les parece?
N. Ellos contestaron:
P. —Es culpable, y debe morir,
N. Entonces le escupieron en la cara y lo golpearon. Otros le pegaron en la
cara, diciéndole:
P. —Tú que eres el Mesías, ¡adivina quién te pegó!
N. Pedro, entre tanto, estaba sentado afuera, en el patio. En esto, una sirvienta
se le acercó y le dijo:
P. —Tú también andabas con Jesús, el de Galilea.
N. Pero Pedro lo negó delante de todos, diciendo:
P. —No sé de qué estás hablando.
N. Luego se fue a la puerta, donde otra lo vio y dijo a los demás:
P. —Ese andaba con Jesús, el de Nazaret.
N. De nuevo Pedro lo negó, jurando:
P. — ¡No conozco a ese hombre!
N. Poco después, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron:
P. —Seguro que tú también eres uno de ellos. Hasta en tu manera de hablar
se te nota.
N. Entonces él comenzó a jurar y perjurar, diciendo:
P. — ¡No conozco a ese hombre!
N. En aquel mismo momento cantó un gallo, y Pedro se acordó de que Jesús le
había dicho: “Antes que cante el gallo, me negarás tres veces”. Y
salió Pedro de allí, y lloró amargamente.
Cuando amaneció, todos los jefes de los sacerdotes y los ancianos de los judíos
se pusieron de acuerdo en un plan para matar a Jesús. Lo llevaron atado y se lo entregaron a Pilato, el gobernador romano.
Jesús fue llevado ante el gobernador, que le preguntó:
P. — ¿Eres tú el Rey de los judíos?
N. Contestó Jesús.
† — Tú lo has dicho.
N. Mientras los jefes de los sacerdotes y los ancianos lo acusaban, Jesús no
respondía nada. Por eso Pilato le preguntó:
P. — ¿No oyes todo lo que están diciendo contra ti?
N. Pero Jesús no le contestó ni una sola palabra; de manera que el gobernador
se quedó muy extrañado.
Pilato les preguntó:
P. — ¿Y qué voy a hacer con Jesús, el que llaman el Mesías?
N. Todos contestaron:
P. — ¡Crucifícalo!
N. Pilato les dijo:
P. —Pues ¿qué mal ha hecho?
N. Pero ellos volvieron a gritar:
P. — ¡Crucifícalo!
N. Cuando Pilato vio que no conseguía nada, sino que el alboroto era cada vez
mayor, mandó traer agua y se lavó las manos delante de todos, diciendo:
P. —Yo no soy responsable de la muerte de este hombre; es cosa de ustedes.
N. Toda la gente contestó:
P. — ¡Nosotros y nuestros hijos nos
hacemos responsables de su muerte!
N. Luego mandó azotar a Jesús y lo entregó para que
lo crucificaran. Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al palacio y reunieron toda la tropa alrededor de él. Le quitaron su ropa, lo vistieron con una capa roja y le pusieron
en la cabeza una corona tejida de espinas y una vara en la mano derecha. Luego se arrodillaron delante de él, y burlándose le
decían:
P. — ¡Viva el Rey de los judíos!
N. También
lo escupían, y con la misma vara le golpeaban la cabeza. Después de burlarse así de él, le quitaron la capa roja, le pusieron
su propia ropa y se lo llevaron para crucificarlo.
Al salir de allí, encontraron a un hombre llamado Simón, natural de Cirene,
a quien obligaron a cargar con la cruz de Jesús.
Cuando llegaron a un sitio llamado Gólgota, (es decir, “Lugar de la Calavera”),
le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero Jesús, después de probarlo, no lo quiso beber.
Cuando ya lo habían crucificado, los soldados echaron suertes para repartirse
entre sí la ropa de Jesús. Luego se sentaron allí para vigilarlo. Y por encima de su cabeza pusieron un letrero, donde estaba
escrita la causa de su
condena. El letrero decía: “Este es Jesús, el Rey de los judíos.”
También fueron crucificados con él dos bandidos, uno a su derecha y otro a
su izquierda. Los que pasaban lo insultaban, meneando la cabeza y diciendo:
P. — ¡Tú ibas a derribar el templo y a reconstruirlo en tres días! ¡Si
eres Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y bájate de la cruz!
N. Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde, toda la tierra quedó en
oscuridad. A esa misma hora, Jesús gritó con fuerza:
“Elí, Elí, ¿lemá sabactani?” (es decir: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”)
Algunos de los que estaban allí, lo oyeron y dijeron:
P. —Este está llamando al profeta Elías.
N. Al momento, uno de ellos fue corriendo en busca de una esponja, la empapó
en vino agrio, la ató a una caña y se la acercó para que bebiera. Pero los otros dijeron:
P. —Déjalo, a ver si Elías viene a salvarlo.
N. Jesús dio otra vez un fuerte grito, y murió. En aquel momento el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló, las rocas se partieron
y los sepulcros se abrieron; y hasta muchas personas santas, que habían muerto, volvieron a la vida.
Entonces salieron de sus tumbas, después de la resurrección de Jesús, y entraron
en la santa ciudad de Jerusalén, donde mucha gente los vio.
Cuando el capitán y los que estaban con él vigilando a Jesús vieron el terremoto
y todo lo que estaba pasando, se llenaron de miedo y dijeron:
P. — ¡De veras este hombre era Hijo de Dios!
Hasta aquí la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, según san Mateo. Gloria a ti, Señor Jesús.
13. Oración de los Fieles
+ Imploremos, hermanos y hermanas, a Jesús, que en la cruz presentó, oraciones
y súplicas al Padre, y oremos también nosotros por todos los hombres. Respondemos: R. Escúchanos, Señor.
– Para que el Señor, tenga piedad
de los fieles que han caído en el pecado, les dé valor para recurrir al sacramento de la penitencia y les conceda el gozo
del perdón y de la paz, roguemos al Señor. R.
– Para que la sangre de Jesús, reconcilie
con Dios a los que aún están lejos a causa de la ignorancia, la indiferencia, la maldad o las propias pasiones, roguemos al
Señor. R.
– Para que el Señor, se apiade de
los enfermos, los afligidos y los oprimidos y los conforte, roguemos al Señor. R.
– Para que el Señor, que recibió
en su reino al ladrón arrepentido, se apiade de nosotros, nos dé sentimientos de contrición y nos admita, después de la muerte,
en su paraíso, roguemos al Señor. R.
+ Oremos: Dios todopoderoso y eterno, que enviaste a tu Hijo al mundo, para
que, con su pasión, destruyese el pecado y la muerte y, con su resurrección, nos dise la vida y la felicidad, escucha las
oraciones de tu pueblo y haz que podamos gozar de los frutos de la cruz gloriosa de Jesucristo. El, que vive y reina por los
siglos de los siglos. Amén.
21. Oración después de la Comunión
+ Padre todopoderoso, que nos has alimentado con esta Comunión, y por medio
de la muerte de tu Hijo nos das la esperanza de alcanzar lo que la fe nos promete; concédenos, Señor, llegar por medio de
su Pasión, Muerte y Resurrección a la meta de nuestras esperanzas. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
17 de Marzo: LUNES – SEMANA SANTA
Is 42, 1-7 / Sal 26 / Jn 12, 1-11
Morado
Salmo Responsorial: Del Salmo 26
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
– El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar? R.
– Cuando me asaltan los malvados para devorarme, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen. R.
– Aunque se lance contra mí
un ejército, no temerá mi corazón; aun cuando hagan la guerra contra mí, tendré plena confianza en el Señor. R.
– La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Armate de valor y fortaleza y en el Señor confía. R.
18 de Marzo: MARTES – SEMANA SANTA
Is 49, 1-6 / Sal 70 / Jn 13, 21-33.36-38
Morado
Salmo Responsorial: Del salmo 70
R. Mi boca contará tu auxilio.
– A ti, Señor, me acojo: no quede yo derrotado para siempre; tú
que eres justo, líbrame y ponme a salvo, inclina a mí tu oído, y sálvame. R.
– Sé tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve, porque mi
peña y mi alcázar eres tú. Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.
– Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza. Y mi confianza, Señor,
desde mi juventud. En el vientre materno ya me apoyaba en ti, en el seno, tú me sostenías. R.
– Mi boca contará tu auxilio, y todo el día tu salvación. Dios mío, me instruiste desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas. R.
19 de Marzo: MIÉRCOLES – SEMANA SANTA